La desconexión cultural de Mbappé: por qué el madridismo ya no le perdona el ‘yo’ por encima del ‘nosotros’
La afición del Real Madrid pone en la diana a un Mbappé al que parece no importarle el rumbo del equipo con tal de ganar premios individuales.
El Real Madrid encadena dos temporadas consecutivas sin grandes títulos. Por eso, el tour mediático que se está marcando Kylian Mbappé haciéndose autocampaña por el Balón de Oro en pleno arranque de curso empieza a chirriar, y mucho, al madridismo.
Y es que el parisino no deja de sacar pecho por su rendimiento individual, transmitiendo una sensación que empieza a calar en el madridismo. La de un futbolista desubicado respecto a la realidad del club que le paga. Presumir de haber sido Pichichi en Liga, Champions y en el Mundial (donde se convirtió en el máximo goleador histórico del torneo con Francia) no sirve de mucho consuelo para una afición que está cada vez más cansada de su equipo.
El choque cultural entre la ambición personal y el ‘ADN Real Madrid’
Nadie discute la voracidad anotadora de Mbappé. Sus números están ahí, sirviendo como argumento central en su campaña descarada por alzarse con el Balón de Oro. Pero el fútbol en el Real Madrid no es un deporte individual.

El aficionado de a pie perdona un mal día o una racha de sequía, pero lleva muy mal la desconexión con el colectivo. Cuando el francés dedica más energía a justificar su candidatura individual que a lamerse las heridas por un año colectivo nefasto, se produce un cortocircuito peligroso. Más aún al día siguiente de perder como se perdió un derbi contra el Atlético.
Porque el cabreo de la grada no surge de la nada. Porque ya llueve sobre mojado. Porque la sombra de la sospecha sobre si ciertos jugadores aflojaron el pie en el tramo decisivo de la temporada pasada guardando fuerzas para la cita mundialista del verano ya era un pensamiento que flotaba en el aire. Y sobre todo, porque el bueno de Mbappé ya tiene un historial curioso.
Ya el curso pasado recibió algunos pitos por parte del respetable del Santiago Bernabéu. Y, o mucho cambia la cosa, o corre serios riesgos de escucharlos de nuevo en las próximas semanas. Porque su actuación en el derbi volvió a estar muy por debajo del mínimo exigible… pero ello no le impidió salir al día siguiente para reivindicarse y pedir el Balón de Oro.
El Bernabéu no premia ‘Pichichis’ sin trofeos
Mourinho buscará ahora conectar la máquina y meter al equipo en dinámica ganadora tras el parón de selecciones, pero el margen de error para Mbappé en el plano afectivo con la afición se ha reducido al mínimo. El madridismo no quiere ver a su delantero centro en una gira interminable de entrevistas hablando del premio que se entrega en París; quiere verle morder en la presión y celebrar goles que sumen de tres en tres en LaLiga.
Si las victorias no regresan con regularidad y el discurso del galo sigue centrado en el «yo» por encima del «nosotros», el runrún del estadio puede convertirse en una tormenta perfecta a las primeras de cambio. Porque un Balón de Oro luce mucho en la vitrina, pero en el Real Madrid solo se respeta de verdad a quien pone su talento al servicio del escudo.
Kylian está a tiempo de corregir el rumbo, pero necesita entender cuanto antes en qué club está jugando. Es prioritario hacerle entender que en el Santiago Bernabéu se celebran títulos, no galardones individuales; y que su Balón de Oro, si es que lo termina ganando, le importará un pimiento al 99% del madridismo.
¿No te quieres perder nada del Real Madrid?
Sigue la última hora, análisis y exclusivas en nuestras redes sociales:
