La ‘trampa’ de las renovaciones en el Real Madrid: los atascos con Mendy y Asencio ponen bajo la lupa a Vinicius
Los casos de Asencio, Mendy y la salida forzada de Ceballos evidencian los riesgos de blindar futbolistas sin sitio garantizado, mientras el club proyecta mejoras para Courtois, Bellingham y Arda Güler.
La gestión de las renovaciones en el Real Madrid afronta un momento de profunda reflexión. Mientras la directiva del club capitalino planifica nuevas mejoras contractuales para consolidar la columna vertebral de cara al próximo lustro, mirar atrás nos debe advertir sobre blindar futbolistas con contratos excesivamente largos o salarios por encima de su protagonismo sobre el verde, ya que esto termina convirtiéndose en una losa deportiva y financiera de difícil solución.
El laberinto de Raúl Asencio y el desgaste de Mendy
El caso de Raúl Asencio ilustra perfectamente el peligro de precipitar los tiempos. El canterano de 23 años vio disparado su estatus salarial tras su irrupción en el primer equipo, firmando una ampliación hasta 2031 con un salario estimado de 6,25 millones de euros brutos anuales. El club comprometió más de 30 millones en su ficha sabiendo que la competencia en la zaga se multiplicaría con la llegada de Dean Huijsen y el posterior fichaje de Ibrahima Konaté, sumados a Antonio Rüdiger y Éder Militão.
Relegado sin minutos por problemas físicos, ahora de baja por más de dos meses, y penalizado extradeportivamente tras dar positivo en un control de alcoholemia que derivó en la retirada de su carné, su permanencia con esa ficha representa un tapón evidente. Una cesión obligaría al club a asumir parte de su sueldo y una venta exigiría que el jugador acepte una rebaja sustancial, hipotecando el margen de maniobra de la entidad en el mercado.
Un escenario similar vive Ferland Mendy. Renovado en 2024 hasta 2027 a instancias de Carlo Ancelotti con un salario cercano a los 11 millones brutos, el galo apenas disputó 452 minutos el curso anterior. Tras someterse a su segunda cirugía en el tendón del recto femoral y regresar a tocar balón en Valdebebas tras cuatro meses y medio de baja, el lateral quedó excluido de la lista oficial de la Champions League para la fase de liga. Tapado por Marc Cucurella y Álvaro Carreras, su ficha elevada lo convierte en un activo casi imposible de vender, en donde claramente él se irá cuando se termine su contrato.
La llamada de tres minutos que finiquitó a Ceballos
El desenlace de Dani Ceballos terminó de corroborar las consecuencias de renovar por estados de ánimo y buenos pero cortos tramos de juego. Ampliado su contrato en junio de 2023 por cuatro temporadas tras un tramo de aplausos en el Bernabéu por ser el único centrocampista decente por varias jornadas, su figura se evaporó de los esquemas de los entrenadores posteriores. El curso pasado apenas acumuló 826 minutos, desapareciendo de las convocatorias desde marzo.
La llegada de José Mourinho precipitó el final con crudeza. El técnico portugués solventó su situación con una llamada telefónica de tres minutos donde le comunicó que no entraba en sus planes, forzando la rescisión del año restante para permitir su fichaje sobre la campana por el Real Betis. El club blanco asumió una salida a coste cero para ahorrarse el sueldo de un futbolista atado en su día a largo plazo sin un rol táctico relevante, que además ocupaba espacio en la plantilla que podía ser ocupada por canteranos.
Las dudas con Vinicius y el nuevo plan a futuro
Este historial reciente condiciona la mirada sobre el actual frente de renovaciones. El pasado verano, el Real Madrid blindó a Vinicius Junior hasta 2032 con una ficha situada en torno a los 24 millones de euros netos anuales. Dos meses después de la firma, el brasileño atraviesa su peor bache de juego, admitiendo públicamente con la selección brasileña que acusa la frustración de la eliminación mundialista ante Noruega y necesita recuperar la confianza. Su sustitución temprana en el derbi del Metropolitano y la falta de retorno defensivo han abierto un debate encendido ante el empuje de Yan Diomandé.
Aun así, la hoja de ruta de los despachos sigue su curso:
- Jude Bellingham: Vinculado hasta 2029, el club prepara una ampliación salarial para equiparar su sueldo a los que ocupan Vinicius y Kylian Mbappé.
- Arda Güler: Con contrato hasta 2029, la entidad busca premiar su madurez y gran nivel con una mejora acorde a su jerarquía.
- Brahim Díaz: Con acuerdo encarrilado para ampliar hasta 2030, asegurando la continuidad de un recurso de lujo que exige mayor cuota de minutos.
- Veteranos: La directiva mantendrá la política de renovaciones año a año para mayores de 30 años, iniciando contactos con Thibaut Courtois para extender su vínculo hasta 2028 y posponiendo la decisión con Antonio Rüdiger a final de temporada.

La ambición del Real Madrid siempre va a ser blindar el talento diferencial del vestuario, pero la experiencia reciente nos indica que se debería exigir más y medir al milímetro cada paso para evitar que los contratos prolongados vuelvan a ser un freno para la competitividad de la plantilla.
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