Una gesta que tapó las costuras: las claves que hicieron resurgir al Real Madrid en el Olímpico de Roma
El Real Madrid firmó una nueva hazaña remontando contra la Roma en un partido en el que recurrió a la épica para opacar su pobre juego
El primer desplazamiento del Real Madrid en Champions League no dejó indiferente a nadie con su final. Durante el partido, el equipo de Mourinho no encontró resultados de su planteamiento. Pero acabó completando la remontada visitante más rápida en la historia de la competición. La apatía de los madridistas hizo que la Roma les pusiera contra las cuerdas. Pero la mística madridista volvió a hacer de las suyas. Los cambios resucitaron al conjunto blanco para conseguir una heroica victoria pese a no contar con una clara idea de juego.
El desajuste en la banda izquierda
El partido se jugó en el costado izquierdo durante el primer tiempo. Como es habitual, Vinicius no se esmeró demasiado en ayudar defensivamente. Esto lo notó Cucurella, especialmente por la posición de Soulé. El argentino partió más escorado a banda de lo habitual para asociarse con Wesley. Esto hacía que el Real Madrid se encontrase en inferioridad numérica en la mayoría de duelos en esa zona.

Las ayudas de Tchouaméni y Fede Valverde fueron útiles. Pero no evitaron que le cogieran la espalda a Cucurella más de la cuenta. Ahí nació uno de los grandes males del equipo madrileño en los primeros 45 minutos. Desde ahí asistió el propio Soulé a De Roon en el primer gol de la noche. Es cierto que Mbappé pudo contrarrestarlo rápido con otro potente disparo. Pero el dolor de cabeza para Mourinho y el lateral español fue abismal.
En la segunda mitad cambió el escenario: Diomande empezó a aparecer por la banda izquierda. El costamarfileño se mostró desequilibrante a tramos y especialmente comprometido en defensa. Al menos más que Vinicius, que se fue del terreno de juego a la hora de partido por Endrick. El cansancio también hizo mella en la plantilla de Gasperini. De ahí que se empezase a cambiar la tendencia en una parte del campo que acabó siendo clave.
Mucho físico, poco juego
El principal problema del Real Madrid fue su propio planteamiento. El once, sin Arda Güler ni Bernardo Silva, ya se preveía bastante físico. De eso se iban a encargar Fede Valverde y Tchoauméni para tratar de imponerse en un centro del campo que resultó inoperante. Los pupilos de Mourinho renunciaron al balón y se limitaron a buscar a Mbappé, Vinicius, Diomande y Bellingham con balones en largo de Courtois.
Tanto fue así que el belga completó más pases (19) en la primera parte que el doble pivote titular entre Fede Valverde y Tchouaméni (16 y 17 respectivamente). Una docena de ellos fueron envíos en largo. Así lo detallan los datos de MisterChip compartidos en X. El portero madridista también tuvo que aparecer bajo palos para evitar que la Roma consiguiera más ventaja en el marcador.

Una vez más, el Real Madrid acusó la falta de organización. No existía centro del campo apenas: saltaba de la defensa al ataque con balones largos para buscar espacios a la espalda de la defensa rival. El atrevido plan de partido de la Roma incitaba a ello: cualquier descuido podía dejar a los velocistas del conjunto blanco en un mano a mano contra Gollini.
Esa obsesión por encontrar el gol por la vía más rápida perjudicó al Real Madrid. No solo en el primer tiempo, también en la segunda parte. En el segundo gol de la Roma, un intento de taconazo de Vinicius volvió a demostrarlo. Los de Mourinho querían saltarse pasos para llegar a la portería rival, se excedieron en confianza y lo acabaron pagando. Hasta que no aparecieron Arda Güler o Bernardo Silva no se puso la pausa y organización necesaria.
La rebeldía surge desde el banquillo
Tan reseñables son los errores como los aciertos desde el área técnica. Por suerte para los madridistas, Mourinho supo reaccionar desde el banquillo. El segundo gol de Malen, con el que puso el 3-1 en el marcador, provocó la entrada de Arda Güler y Endrick. Esos cambios, añadidos al desplazamiento de Fede Valverde al lateral derecho y las entradas de Bernardo Silva, Álvaro Carreras y Carlos Espí dieron aires renovados al Real Madrid.

El balón empezó a quedarse en el bando blanco. El Real Madrid empezó a tirar de orgullo y generó todas las ocasiones que no había encontrado en todo el partido. Llegó el minuto 82 y el resto ya es historia: tres saques de esquina, tres goles y una remontada para el recuerdo. El resultado da confianza y puntos, pero no soluciona los problemas que casi provocan la derrota de un Real Madrid con los mismos males desde que comenzó la temporada.
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