El Real Madrid de la lógica desata a Mbappé y Diomande
El astro francés firmó un doblete con dos genialidades, mientras que el atacante costamarfileño generó un gol y una asistencia para certificar el 4-1.
El Real Madrid regresaba al césped del Santiago Bernabéu para afrontar el segundo compromiso de una semana en la que ya habían tenido Champions League, correspondiente a la novena jornada de LaLiga EA Sports. Tras la agónica y épica remontada europea en el Olímpico frente a la Roma (3-4), el conjunto de José Mourinho recibía al Sevilla con el objetivo de mantener su impecable pleno en casa, donde contaba por victorias sus cinco duelos del curso con 15 goles a favor y solo 3 en contra, y evitar tropiezos antes de afrontar el primer clásico de la temporada.
Con la exigencia de no ceder terreno en la zona alta para no alejarse del Barcelona, los blancos jugaban en un estadio que asistía al regreso de Éder Militão al banquillo tras seis meses de baja, con las ausencias destacadas de los lesionados Mendy, Asencio y Rodrygo, además de la sabida sanción de cuatro partidos impuesta a Vinícius Júnior. Además, antes del comienzo del encuentro, el Bernabéu homenajeó a las campeonas del mundo sub-19 y sub-20.
Enfrente se plantaba un Sevilla rejuvenecido bajo los mandos de Luis García Plaza. Instalados en la quinta posición con 14 puntos y firmando su mejor arranque liguero en un lustro, los hispalenses acudían a la capital como uno de los visitantes más sólidos del campeonato, invictos lejos del Sánchez-Pizjuán con dos triunfos y dos empates. Sin embargo, el cuadro hispalense aterrizaba mermado por las bajas de Isaac Romero por sanción, además de las ausencias de Miguel Sierra, Marcão y Jon Guridi, fiando sus opciones a la solidez de su bloque para intentar romper una sequía de casi dos décadas sin ganar en el coliseo blanco.
De cara al once inicial, Mourinho movía piezas con respecto a Roma. Dean Huijsen regresaba a la zaga para formar pareja con Konaté, Fede Valverde ocupaba el lateral derecho y Cucurella repetía por el perfil zurdo. En la medular, Tchouaméni asumía el ancla escoltado por Arda Güler y Jude Bellingham, mientras que el frente de ataque presentaba la ansiada oportunidad para Yan Diomande en la banda izquierda tras la sanción de Vinícius, compartiendo tridente con Endrick y Kylian Mbappé en punta.

Por parte visitante, Luis García Plaza disponía a Odysseas bajo palos; una zaga compuesta por Juan Iglesias, Castrín, Kike Salas y Gabriel Suazo; Agoumé y Malick Fofana en la sala de máquinas; con Vargas, Félix Correia y Peque por detrás del referente ofensivo Robbie Ure.
Dos obras de arte
El choque arrancó con intensidad y con la versión más coherente del dibujo de Mourinho tras la sanción a Vinícius. Con Arda Güler incrustado junto a Tchouaméni en el doble pivote para vertebrar la salida de balón y Fede Valverde adueñándose del carril derecho como falso lateral atacando pasillos interiores, el Real Madrid se hizo dueño y señor del verde. El Sevilla, atenazado, fiaba sus opciones a los envíos en largo de Vlachodimos ante la asfixiante presión alta de los locales, que ya en el minuto 16 acariciaron el primero tras un latigazo tremendo de Fede Valverde desde la frontal que pegó involuntariamente en Mbappé cuando iba directo a la red.
El Real Madrid no levantó el pie del acelerador y volcó sus mejores ataques por el costado izquierdo, donde Yan Diomande se mostró incisivo y descarado. Tras un choque entre Güler y Peque, que protestó la bancada sevillista por un presunto codazo del turco, llegó la primera obra de arte de la noche en el minuto 30.
Diomande conectó en banda con Güler y el turco, libre de marca en el vértice del área, enganchó un zurdazo de primeras que superó por arriba a Vlachodimos para firmar el 1-0. Un gol que puede traer recuerdos de aquel tanto de Messi frente al Betis en el 2019. A partir de ahí, el choque se convirtió en un monólogo blanco: Mbappé puso a prueba los reflejos del meta griego con una carrera eléctrica al contragolpe y Endrick no dejó de amenazar entre centrales con su agresividad habitual.
La insistencia madridista tuvo su recompensa con una genialidad monumental al alcance de muy pocos elegidos. En el minuto 36, Diomande sirvió una pelota rasa hacia la medialuna del área, Bellingham prolongó con un sutil toque de taconazo y Mbappé hizo el resto: amortiguó el cuero con una ruleta perfecta en carrera para superar a la zaga y dribló a Vlachodimos con una croqueta antes de definir a con la zurda. Una locura de gol para poner el 2-0 y desatar la fiesta en las gradas.
El tramo final del primer acto prolongó la exhibición madridista, con Güler filtrando pases quirúrgicos y Fede Valverde cuajando un encuentro más que decente en el lateral diestro. Aunque el Sevilla inquietó a Courtois en el añadido con un potente derechazo de Agoumé que el belga blocó con firmeza, el Real Madrid marchó al vestuario firmando una de las actuaciones más completas y fluidas de toda la temporada.
Diomande time
El paso por vestuarios no alteró el guion de intensidad impuesto por los blancos. Pese a que Diomande desperdició un par de llegadas claras en el inicio del segundo acto por precipitación en el pase final, el atacante costamarfileño continuó siendo ese perfil eléctrico que provoca que ocurran cosas cada vez que entra en contacto con el cuero.
En el minuto 60, el propio Diomande firmó un control orientado sensacional para deshacerse de su marca y filtrar un pase quirúrgico a la espalda de la zaga sobre Mbappé, quien terminó siendo derribado de forma clara por Castrín en el área. El ’10’ blanco asumió la responsabilidad desde los once metros y ejecutó un penalti magistral a lo Panenka para engañar a Vlachodimos y colocar el 3-0 en el electrónico.
Con la ventaja holgada en el marcador, Mourinho comenzó a mover el banquillo dando acceso a Bernardo Silva y concediendo a Brahim Díaz sus primeros minutos desde el pasado 16 de septiembre. A pesar de los intentos del Sevilla por recortar distancias mediante llegadas aisladas de Ejuke y un tiro rozando el poste de Manu Bueno tras una falta botada desde el perfil zurdo, el Real Madrid no perdió el sitio sobre el verde. Sin embargo, en el minuto 79, una inoportuna pérdida de Mbappé en zona comprometida permitió a Manu Bueno engatillar un zurdazo para anotar el 3-1.
Lejos de sembrar dudas, la reacción madridista tuvo la firma del hombre más insistente de la noche. Apenas dos minutos después del tanto visitante, Diomande recibió en el centro del campo a pase de Tchouaméni, encaró con potencia, se plantó en la frontal del área y soltó un zapatazo con la diestra directo a la escuadra del palo corto de Vlachodimos. Un golazo inapelable para premiar su recital individual y situar el 4-1 en el luminoso.
La fiesta en el Bernabéu se completó en el minuto 84 con el emotivo regreso de Éder Militão tras seis meses de convalecencia, mostrando desde su primera intervención esa velocidad de anticipación tan característica. Con este sólido triunfo, el Real Madrid se afianza en la tercera posición del campeonato con 21 puntos tras nueve jornadas disputadas, manteniéndose firme en la pelea antes de afrontar el duelo intersemanal de Champions League frente al RB Leipzig y la visita al Camp Nou para medirse al Barcelona en el clásico.
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