El Real Madrid se frota las manos con Álvaro Leiva: de descarte a pieza clave del Castilla
El extremo algecireño empieza la temporada siendo uno de los jugadores más destacados del Real Madrid Castilla gracias a su superlativo nivel
El empate del Castilla de Julián López de Lerma en la primera jornada de liga confirma lo que se veía en la pretemporada: Álvaro Leiva es un pilar fundamental del filial madridista. El delantero, natural de Algeciras, se gana la relevancia que merece aportando un sensacional desborde que le convierten en una amenaza constante. Su camino no ha sido fácil, pero ha conseguido pasar del destierro en el Real Madrid C a encabezar el proyecto del Castilla para el ascenso a Segunda División.
La banda izquierda, su verdadero hábitat
Su posición en el once es en banda derecha. Sin embargo, ayer contra el Teruel volvió a demostrar que su la demarcación en la que explota más su juego es en el carril izquierdo del ataque. El algecireño tuvo la oportunidad de ocupar este puesto a partir de la hora de juego, cuando Alexis Ciria salió del campo. Le sustituyó Daniel Yáñez, permitiendo así que Leiva y él permutaran sus posiciones.

A partir de ese momento, el diestro estaba en la izquierda y el zurdo en la derecha. Esto permitió explotar mucho más las arrancadas de ambos, que se metían por dentro al llegar a la frontal del área para ensayar el disparo. Ambos destacaron, pero ninguno consiguió deshacer el empate. Aunque no lograran ver puerta con éxito, Leiva desarmó el muro turolense con asiduidad.
No solo arrancaba cuando quería, sino que sorteaba rivales con una facilidad pasmosa. Solo podían frenarle con faltas. Más de lo mismo con Yáñez por el otro costado. Los de López de Lerma explotaron el recurso de los extremos a banda cambiada, algo que también favoreció a Leiva. Hasta entonces su actuación estaba siendo discreta, pero en el tramo final logró que cada arrancada se convirtiera en una fuente de peligro.
El regreso tras el destierro
Esto no es nada nuevo en el Castilla. La pretemporada de Álvaro Leiva ya había sido sobresaliente: dos goles y una demostración permanente de que tiene el desborde que necesita el filial para hacer grandes cosas. Lo curioso es que no hace tanto que tuvo que bajar al Real Madrid C por no convencer en su llegada a Arbeloa.
El salmantino no estaba convencido del talento de Leiva al inicio de la pasada temporada. Esto hizo que el algecireño, recién llegado del equipo de su tierra, no tuviese minutos en toda la pretemporada. El club, lejos de darle salida, le mandó al C para sumar en Segunda Federación.

Su calidad, el desborde que ofrece en la conducción y el vertiginoso juego que despliega le acabaron ayudando a recuperar la confianza de Arbeloa. No solo le repescó para el Castilla que acabaría heredando López de Lerma, también le hizo debutar con el primer equipo. Fue en el Sánchez Pizjuán, al final de una temporada en la que acabó sumando protagonismo progresivamente con el primer filial blanco.
Su talento como extremo es indudable, igual que la fortaleza física con la que cuenta para que no le derriben en sus potentes carreras. A sus 21 años, se ha convertido en una pieza clave del elenco merengue y apunta a darle muchas alegrías esta temporada a los de López de Lerma.
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