Frenazo en seco del Real Madrid: las claves del primer tropiezo de la era Mourinho
El Real Madrid perdió contra el Real Betis en el que fue su cuarto partido oficial de la temporada y acabó convirtiéndose en un calvario
Nunca es plato de buen gusto encajar una derrota. Si es como la que sufrió el Real Madrid en La Cartuja, resulta aún peor. El equipo de Mourinho frenó su fulgurante inicio de campaña con un quiero y no puedo en territorio verdiblanco. El poco acierto de Mbappé, una versión menos determinante tanto de Bellingham como de Vinicius y la falta de control en el centro del campo dieron alas a un Real Betis que acabó castigando al cuadro madridista.
La noche de Valles y la falta de efectividad
El Real Madrid comenzó intenso, lo que le ayudó a encontrar la portería de Valles. Lo que no sabían los de Mourinho es que el sevillano tendría una de esas noches brillantes. Lo intentó Mbappé de todas las maneras: disparos tanto dentro como fuera del área y una doble ocasión que parecía imposible de fallar. El culmen de la pobre actuación del francés llegó con el penalti que falló al final del choque.
No fue el mejor partido en la carrera de Kylian. Lo mismo se podría decir de Bellingham, que solo filtró algunos pases en el primer tiempo. Tampoco apareció Vinicius, eclipsado por Bellerín, más allá de un tiro al palo en una acción a puerta vacía quedándose sin ángulo, la pena máxima que provocó y algunos centros.
La actuación de Valles eclipsó a una ‘BMV’ que parecía empezar a encajar. Tampoco se quedó atrás Parrott, el héroe de la noche con su oportuna diana tras una parada de Courtois. El Real Madrid fue de más a menos, algo que acusó en la segunda mitad. Del vertiginoso ritmo que le permitía pisar con frecuenta el área rival pasó al descontrol bajo el que crecieron los de Pellegrini.

También le faltó lo que le sobró contra el Málaga: actuaciones individuales determinantes. Solo destacaron Huijsen con una sublime contundencia en defensa y alguna ocasión de gol como la que le paró Valles en el minuto 10. También Arda Güler, como ya es habitual. No quiere decir que el elenco de Mourinho no tuviera oportunidades para haberse llevado el partido.
El problema fue que de los veinte tiros que protagonizaron, ocho de ellos entre los tres palos, ninguno acabó en gol. Según estadísticas de Sofascore, 3,46 goles esperados que se quedaron en el limbo pese a rematar el doble que los béticos. Esa falta de efectividad, añadida a la noche estelar de Valles, convirtió en un calvario la visita del Real Madrid a La Cartuja.
El desgobierno en el centro del campo
Mientras el Real Betis cogía peso en el partido, se veían cada vez más carencias en el centro del campo merengue. Sin Bernardo Silva y con Arda Güler en el banquillo desde el minuto 64, se demostró que Camavinga y Fede Valverde no casan. Al menos no lo suficiente como para distribuir el juego con fluidez y reinar en lo que se acabó asemejando a un campo de espinas.

El salvador del conjunto madrileño, obviando a Mbappé con su penalti errado, volvió a ser Carlos Espí. El valenciano encontró la manera de superar al imbatible Valles con una especie de semichilena que fue anulada por un ligero fuera de juego previo.
El Real Madrid se topó contra un Betis empoderado con el calor de su gente y un infranqueable muro en su portería. Además, los cambios tampoco revolucionaron el encuentro: poco de Diomande, igual que Trent, Bernardo Silva o Álvaro Carreras.
La derrota fue un castigo exagerado para los pupilos de Mourinho. Pero esto es fútbol y a los madridistas les tocó volver a experimentar esa aciaga sensación de querer y no poder.
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