25 millones netos no son para presionar: la hora de que Vinicius pague su deuda con el Real Madrid
El astro brasileño no termina de encontrar un nivel aceptable desde que firmó su astronómica renovación con la entidad madrileña.
Jugar en el Real Madrid implica convivir con una máxima innegociable: el escudo no concede treguas y el Santiago Bernabéu no regala aplausos por decreto. Ni tan siquiera a Vinicius, que ha pasado en un visto y no visto de ser el niño mimado de la afición, a recibir pitos en su propio estadio partido sí y partido también.
No nos confundamos, nadie olvida las noches mágicas de Champions, las remontadas imposibles ni ese desborde eléctrico que durante temporadas personificó la alegría de jugar al fútbol. Pero el pasado en Chamartín dura exactamente lo que tarda en pitar el árbitro el siguiente partido. Y la realidad actual, nos guste o no, es desoladora.
Acaba de estampar la firma en una renovación galáctica hasta 2032, percibiendo un salario de 25 millones de euros netos por temporada. Una cifra que lo sitúa en el olimpo salarial de la entidad y que le exige, en consonancia, un rendimiento de número uno del planeta de forma sistemática. Sin embargo, lo que llevamos presenciando sobre el césped en este arranque de curso dista mucho del Vinicius que adorábamos todos.
La frialdad de los datos: el desborde se ha apagado
Los números de su última actuación ante el Elche en el Martínez Valero rozan lo insólito para un futbolista de su calibre. Mientras en la otra banda Diomande desquiciaba a la zaga local firmando siete regates completados, Vinicius se marchó sin haber completado un solo desborde. Peor aún: intervino en 34 acciones de juego, apenas una más que Thibaut Courtois (33).

Fallar dos ocasiones clarísimas ante la portería rival puede responder a una racha de mala suerte, pero la pérdida de colmillo en el uno contra uno es un problema estructural. José Mourinho intentó frenar los pitos del Bernabéu ante el Inter de Milán recordando que el brasileño «está trabajando como nunca».
Se agradece el capote del portugués, pero la afición blanca no paga una entrada para ver trabajo defensivo en un extremo de 25 millones al año. Para morder y presionar ya tenemos a otros; a Vinicius le pedimos que liquide partidos. Ojo, esto no significa que no tenga que realizar labores defensivas, pero eso debería ser lo mínimo. La morterada que le ha pagado el club es para que sea diferencial en ataque. Para que destroce a los rivales. Y no lo está haciendo.
Autocrítica en redes… pero la respuesta se da en el césped
«Los goles van a volver… No puedo fallar tantas. El domingo, más. ¡Hala Madrid!«. Su mensaje en redes tras el último tropiezo suena a propósito de enmienda sincero y demuestra que el chaval es el primero en sufrir cuando las cosas no le salen. La autocrítica le honra, pero la parroquia madridista ha empezado a cansarse de los comunicados de propósitos.
Este domingo llega el escenario idóneo para dejar de hablar y empezar a ejecutar. El Real Madrid visita el Metropolitano, un feudo hostil donde hace un año se inició el principio del fin de la era Xabi Alonso con aquel 5-2. Ahí es donde los futbolistas de 25 ‘kilos’ netos justifican el esfuerzo del club.
El derbi no admite dudas, ni jugar a medio gas. Es el momento de que Vini demuestre que su renovación no es una losa, y que puede ser el líder que el equipo necesita para dar un golpe de autoridad en LaLiga antes del parón de selecciones. La pelota está en su tejado.
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