El Real Madrid y la pérdida de humildad: el gran problema que el club debe cortar de raíz
El conjunto blanco ha perdido los valores que le han hecho conquistar el mundo en la última década a base de títulos y partidos inolvidables
El Real Madrid busca la humildad que perdió con la marcha de los últimos pesos pesados del club. Sergio Ramos, Benzema, Kroos, Modric, Lucas Vázquez o Nacho Fernández fueron algunos de los futbolistas que mantenían la seriedad en el vestuario y en la plantilla actual no hay ninguna referencia similar a ellos.
Las seis copas de Europa de varios jugadores que abandonaron el equipo entre el año pasado y el anterior deberían ser un ejemplo de hambre y voracidad por ganar que, a día de hoy, no existe en el núcleo deportivo del Real Madrid.
El Real Madrid de la humildad y los valores
El Real Madrid es el equipo que menos corre de las cinco grandes ligas. Un dato que escuece, y mucho, al madridismo que ve como su equipo muestra una total desidia ante las derrotas. Pero esto va más allá de correr o luchar un balón dividido. Va de dar el máximo cuando las cosas no van bien y de no lanzar mensajes vacíos que, posteriormente, brillan por su incumplimiento.
«Sabemos que no lo hemos hecho bien», «Tenemos que seguir trabajando para mejorar», «Nos dolió perder en el derbi» son algunas frases que ha pronunciado Kylian Mbappé en las últimas semanas y que se vienen repitiendo con bastante asiduidad durante las dos últimas temporadas en las que no se ha rascado ni un sólo título.
Y el madridismo está cansado. Aborrece el escuchar siempre lo mismo y luego no ver esa reacción en el campo. Ni una mínima mejoría. Por poner un ejemplo, Kylian Mbappé soltó, en la previa de un derbi, ni corto ni perezoso, que quería devolver el Balón de Oro al Real Madrid. Una frase que demuestra que el galo aún no se ha enterado en qué equipo está.

Poco hambre de ganar y poca actitud
El curso pasado, Dani Carvajal se marchó del Real Madrid. Y con él, se marchó el último reducto de humildad y trabajo que mejor representaba al club. Con 6 Champions a sus espaldas, su hambre parecía insaciable. Como el de Modric o el de Nacho, que ambos también se marcharon con el mismo número de orejonas. No hablo de Kroos porque su retiro fue por decisión propia, pero hasta el último partido que jugó demostró sus ganas de ganar.
Poco o nada -o absolutamente nada- queda de ese Real Madrid. Ni por calidad ni por hambre. Vinicius, con dos Champions en su haber, ha estado a punto de entrar en rebeldía y de abandonar el club por un contrato que, de momento, no ha demostrado merecer. Mbappé no se queda atrás. Sin haber ganado nada aún, centra sus esfuerzos y sus intereses en ganar un Balón de Oro que lo tiene bastante lejos. Por su parte, Tchouaméni y Valverde protagonizaron la imagen más bochornosa de toda la historia del club.
Al igual que la «bofetada» de Rüdiger a Carreras. En fin, una cantidad de episodios que no se hubieran dado con la figura presente de alguna de las leyendas que he nombrado anteriormente. Y es que, precisamente esas leyendas sólo pensaban en una cosa: jugar al fútbol y ganar por el Real Madrid.
Años difíciles
En este sentido, le esperan años muy difíciles al madridismo. Porque el «gen Real Madrid» no se puede comprar, pero sí se puede enseñar. El problema está en que ya no hay ningún profesor que pueda reconducir los comportamientos indignos que no representan a este club y que están muy presentes en el seno de una plantilla enferma de conformismo.
Así las cosas, el aficionado del Real Madrid tiene que tener paciencia. Pero, del mismo modo, los jugadores deben saber que se puede perder de mil maneras, pero que en este club arrastrarse por los estadios -como pasó en el Metropolitano- no es una opción y nunca lo será.
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