El Real Madrid femenino planta cara al Manchester City en una noche marcada por la polémica final
Las de Pau Quesada firmaron una primera mitad soberbia coronada por una obra de arte de Linda Caicedo, resistieron el empate de Bunny Shaw y vieron cómo la colegiada no les permitía el 1-2 en el minuto 88 con una decisión polémica.
El Real Madrid femenino afrontaba en el Joie Stadium de Mánchester su segundo partido de la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester City. Tras ceder un empate a uno en el estreno europeo en Valdebebas frente al Paris Saint-Germain y sumar un triunfo de pura locura por 3-5 en Zubieta ante la Real Sociedad, el cuadro dirigido por Pau Quesada se presentaba en tierras británicas con la urgencia de ganar puntos para subir puestos en la clasificación, justo a las puertas de encarar el clásico dominical frente al FC Barcelona.
Enfrente esperaba el Manchester City de Andree Jeglertz, vigente campeón de la Women’s Super League, que llegaba a la cita calcando el balance de las madridistas tras empatar 2-2 en Múnich ante el Bayern y superar con autoridad sus compromisos domésticos. Con el reto añadido de quebrar una racha adversa de cinco derrotas consecutivas en suelo inglés, las blancas comparecían con la gran novedad de Silvia Cristóbal en el lateral zurdo en sustitución de la lesionada Janou Levels, premiando el excelente momento de la recién coronada campeona del mundo sub-20.
Para este examen, Pau Quesada puso el siguiente once inicial: Merle Frohms defendía la portería, protegida por una línea de cuatro con Eva Navarro en el carril diestro, Maëlle Lakrar y Andersson como pareja de centrales, y la canterana Silvia Cristóbal en el lateral izquierdo. La medular quedaba en manos de Elisa, Arianna Caruso y Andreia Jacinto, situando por delante un tridente ofensivo formado por Athenea del Castillo, Linda Caicedo y la atacante sueca Felicia Schröder como referencia en punta de ataque.
La genialidad de Linda Caicedo
El encuentro arrancó con máxima intensidad y las ideas claras por parte del bando visitante. Fieles a la consigna de Pau Quesada de morder en campo rival desde el primer segundo, Felicia Schröder forzó una recuperación alta en la frontal del área y soltó un disparo lejano que se marchó por encima del marco defendido por Ayaka Yamashita. La respuesta de las sky blues llegó a balón parado en el minuto diez con un susto de Greenwood, que botó una falta lateral desde la izquierda y Mary Fowler conectó un violento cabezazo en el segundo palo que se estrelló en el travesaño, picando la pelota justo encima de la línea sin llegar a rebasarla.
Superado el empuje inicial de las inglesas, el Real Madrid impuso su personalidad a través de posesiones largas y una presión asfixiante que cortocircuitó la salida de balón local. Elisa, Caruso y Andreia se adueñaron de la medular, alimentando el extraordinario juego de espaldas de Schröder para fijar a las centrales. En el minuto 20, Caruso cazó un rechace en el pico del área y asistió a la delantera sueca, cuyo remate a la media vuelta obligó a Yamashita a estirarse para mandar el balón a saque de esquina. La zaga merengue, liderada por una imperial Lakrar por alto, neutralizó las acometidas de Khadija «Bunny» Shaw y sostuvo a las de Jeglertz lejos de la portería de Frohms.
El dominio blanco encontró su justa recompensa en el minuto 29 mediante una gran acción individual. Andreia filtró un envío medido hacia la banda derecha para la carrera de Linda Caicedo; la atacante colombiana encaró a su par, condujo en diagonal hundiendo a la defensa, pisó área y soltó un derechazo cruzado que superó la estirada de Yamashita. El 0-1 era justo por la superioridad táctica de un Real Madrid que firmó una de sus mejores primeras partes del curso, administrando la ventaja con madurez y orden defensivo camino del descanso.
El empate y la dudosa decisión arbitral
El paso por vestuarios reactivó a un Manchester City que adelantó líneas y aumentó el ritmo en la presión. En la primera acción del segundo acto, Schröder volvió a avisar con una semivolea de zurda atajada por la portera japonesa, recibiendo de inmediato la respuesta del cuadro británico. En el minuto 51, una pérdida de las blancas en la salida de balón permitió a Hasegawa encontrar un pase al hueco dentro del área para Bunny Shaw, y la jamaicana sacó un disparo a la mediavuelta en el que nada pudo hacer Frohms, empatando así el partido.

El gol le subió el ánimo a las locales, obligando al Real Madrid a replegar metros y juntar líneas para aguantar en área propia ante las llegadas de Hemp y Aoba Fujino. Pau Quesada movió piezas en el minuto 64 con un triple cambio: retiró a Andreia, Schröder y Athenea para dar entrada a Sara Däbritz, Lineth Beerensteyn y Keukelaar. Cambio un tanto contraproducente y que no ayudó para nada al equipo. Dos minutos después, una recuperación de Lakrar habilitó a Linda Caicedo en una ocasión clara, desde una posición parecida a la de su tanto, pero el remate de la cafetera se iría rozando el poste derecho de la portería inglesa.
En el minuto 68 ingresó Irune Dorado por Caruso, y la recién ingresada dispuso de una buena ocasión tras recibir un pase atrás de Keukelaar por banda diestra, topándose con una intervención de la guardameta. En el 84 llegó la reaparición de Signe Bruun tras ocho meses alejada de la competición, entrando por Linda Caicedo. Otro cambio que quizá con vistas al clásico del domingo tiene sentido, pero que para esta noche no, ya que la colombiana era la que más te podía acercar al gol.
La polémica de la noche llegó en el minuto 88 para privar al conjunto blanco de los tres puntos. Tras un rechace defensivo en la frontal del área, Beth Mead fue a disputar la pelota y chocó con la colegiada italiana Silvia Gasperotti, quien entorpeció la trayectoria de la jugadora local y decidió hacer sonar su silbato de forma precipitada, ya que en esa misma milésima de segundo, Silvia Cristóbal enganchó un zapatazo que se coló por la escuadra británica para certificar el 1-2.
La árbitra invalidó el tanto de inmediato amparándose en su interferencia con Mead, desatando la incredulidad y la tremenda indignación de Pau Quesada y de todo el banquillo madridista ante una decisión no tipificada en el reglamento para anular una diana limpia.
El descuento transcurrió sin más ocasiones y el pitido final confirmó el segundo empate a uno consecutivo del Real Madrid en la Champions League. Un punto que sabe a poco, pero aun así no es mal resultado por el gran despliegue mostrado en uno de los estadios más complejos del continente. La cuestión es que, por algunos desaciertos y faltas de atención, sumado a la mala gestión de la segunda mitad, el equipo dejó escapar una victoria que hubiese sido fundamental. El conjunto madridista se ubica así en el duodécimo puesto de la clasificación, marcando los puestos de playoffs. El próximo encuentro, el domingo a las 17, en Barcelona, en un clásico que promete mucho.
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