El movimiento de Florentino ante la UEFA que acorrala a Ceferin y acorrala al Barça con el Caso Negreira
Los comunicados emitidos este jueves por UEFA y el Real Madrid sobre el Caso Negreira obligan a mover ficha a Aleksander Ceferin.
La confirmación por parte de la UEFA de que ya tiene sobre la mesa el dossier sustancial preparado por los servicios jurídicos del Real Madrid no es un simple detalle más en la historia del Caso Negreira. Porque en Suiza, las reglas del juego son completamente distintas. Y ahí es donde Florentino Pérez ha olido la sangre.
Mientras en los juzgados de Barcelona la defensa azulgrana calcula que el proceso penal puede estirarse durante años, con la esperanza de que el paso del tiempo adormezca la opinión pública (ya de por sí bastante adormecida), el envío de esta documentación a Nyon rompe los tiempos por completo.
¿La razón? Que a la UEFA no le hace falta una condena penal firme para dejar a un club fuera de sus competiciones. Le basta con lo que sus estatutos definen como «daño reputacional a la integridad del torneo».
Ceferin y el precio de mirar para otro lado
El movimiento del Real Madrid acorrala directamente a Aleksander Ceferin, porque el presidente de la UEFA lleva meses haciendo equilibrios en la cuerda floja. Por un lado, no puede permitirse el lujo de expulsar de la Champions a uno de los transatlánticos del fútbol europeo; pero, por otro, tampoco puede ignorar una denuncia formal presentada por el club más poderoso del continente. El daño a la reputación de su institución sería demasiado grande.
Asimismo, al calificar en el comunicado web emitido ayer la documentación recibida como una «cantidad sustancial» de pruebas, los propios inspectores de Ética y Disciplina de la UEFA se han atado de manos. Ya no pueden despachar el asunto con la típica excusa de que no hay indicios suficientes; tienen que pronunciarse.
Y si la UEFA decide no actuar tras admitir la gravedad del expediente, el argumento de la persecución o la falta de imparcialidad que el Real Madrid denuncia en España también ganará toda la legitimidad del mundo ante el juzgado de lo mercantil.
En el Barcelona se temen lo peor con el Caso Negreira
En Can Barça la preocupación es real, y como prueba, el comunicado ridículo que publicaron ayer los culés. La estrategia hasta ahora consistía en encapsular el Caso Negreira en el ámbito doméstico, confiando en la prescripción deportiva que otorgaba la Ley del Deporte en España. Sin embargo, por desgracia para ellos, el radar disciplinario de Nyon no entiende de prescripciones locales cuando hay sospechas de alteración de la competición.
El Real Madrid no ha ido a la UEFA a pedir que le den la razón por orgullo, sino para forzar un fallo administrativo antes de que prescriban los plazos europeos. La petición formal de «máxima celeridad» (así lo reflejó el club en su comunicado) no es un capricho. La intención es que la resolución caiga antes de que se configuren los cuadros de la próxima edición de la Liga de Campeones.
Si en Nyon aplican el reglamento a rajatabla, el riesgo de una sanción cautelar al FC Barcelona pasará a ser una posibilidad real. Y esa, y no otra, es la verdadera jugada que han ejecutado en el Santiago Bernabéu para dar un impulso necesario a uno de los casos de corrupción más graves que se recuerdan en el fútbol europeo, como es el de Negreira.
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