Se acabó la etiqueta de intocable: la postura de Valdebebas con Tchouaméni y los datos que le penalizan ante Camavinga
Tchouaméni pierde el cartel de intocable en el Real Madrid: Camavinga le gana el pulso y el club no descarta su venta
El rol de jugador intocable Aurélien Tchouaméni en el Real Madrid ha dado un giro radical en estos últimos meses. El francés llegó como una apuesta de presente y de futuro para adueñarse del centro del campo durante años, especialmente tras la salida de Casemiro, pero en los despachos de Valdebebas ya no le ven como una figura imprescindible.
Según contó Jorge Picón, en el club no descartan una venta si llega una oferta importante sobre la mesa. De hecho, cuando se habló del interés en Rodri -que terminó fichando por el FC Barcelona-, la directiva tenía claro que el sacrificado debía ser el ex del Mónaco antes que Eduardo Camavinga, un cambio de jerarquía que dice mucho de su momento actual.
A todo esto hay que sumarle que el jugador viene arrastrando cierto desgaste interno desde el curso pasado, cuando ya saltaron chispas por la polémica de vestuario con Fede Valverde. Aquel episodio con el capitán del Real Madrid, sumado a su papel en el césped dejó tocada su imagen de futbolista indiscutible, generando dudas en el nuevo cuerpo técnico sobre si realmente era la pieza idónea para sostener el equilibrio del equipo en las grandes citas del conjunto merengue.

Los datos retratan su duelo con Camavinga
La comparativa entre los dos franceses en este arranque de temporada deja claras las diferencias sobre el césped. Tchouaméni es un mediocentro muy limpio: no ha cometido ni una sola falta ni ha visto tarjetas en lo que va de Liga, tirando de colocación para sumar cuatro intercepciones en sus 179 minutos de juego. Pero mientras el ex del Mónaco juega sobre seguro, Camavinga asume riesgos y le da otra velocidad al juego, y eso es algo que se ve a nivel estadístico.
En la verticalidad es donde la balanza se decanta por completo. Camavinga triplica a Tchouaméni en conducciones progresivas (15 frente a 5), demostrando que tiene mucha más facilidad para arrancar con el balón en los pies y romper líneas de presión rivales.
Además, el ‘6’ está rozando la perfección en la distribución corta con un 94% de acierto en sus pases, superando el 92% de su compatriota y restándole peso a la habitual ventaja del ex del Mónaco en los balones en largo. También es cierto que este último acumula menos partidos jugados en este inicio de curso.
Una salida que ya no suena a locura en Chamartín
Nadie discute que Tchouaméni es un buen mediocentro defensivo, aunque para muchos es más un ‘box to box’ que un pivote al uso. Y para más de uno da la sensación que su juego se ha quedado algo plano para lo que pide el fútbol moderno y más en un club como el Real Madrid. Con Camavinga ganando peso por su energía y con el recuerdo de las dudas tácticas del curso pasado, el club está abierto a escuchar propuestas.
Si en los próximos meses algún gigante de la Premier League llama a la puerta con una cifra alta, como casi ocurre con el Manchester United, en Concha Espina se sentarán a negociar sin dudarlo. Tchouaméni ha perdido la etiqueta de intocable y su continuidad de blanco ya no está garantizada.
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