Revolución táctica con Güler: la decisión de Mourinho que hace saltar por los aires a un intocable
Arda Güler revoluciona el pivote del Real Madrid: el gran hallazgo táctico de Mourinho que cuestiona a Tchouaméni
Tomando en consideración lo que se vio en el pasado fin de semana, poner a Arda Güler de inicio en la base del juego frente al Sevilla no fue ningún invento de un día para salir del paso en cuanto a los esquemas de José Mourinho en el Real Madrid. Fue una apuesta con todas las letras que ha cambiado por completo la cara al equipo y que ha dejado convencido al cuerpo técnico: el turco en el mediocentro ha venido para quedarse.
Al equipo se le atragantaban los partidos por pura falta de ritmo, pausa y criterio con la pelota. Fue meter a Güler a ver el fútbol de frente desde la cueva y el Real Madrid firmó su mejor actuación del año, reventando el récord de posesión con un 65% y repartiendo 666 pases que fueron un dolor de cabeza constante para el cuadro hispalense. El turco no solo la pide y la mueve en corto para conectar líneas, sino que tiene esa luz de cirujano que le faltaba al equipo para meter balones a la espalda de la defensa y proyectar a Mbappé y Diomandé.

El toque de atención a Tchouaméni y el puzle de Valverde
Como es lógico, cuando metes a un jugón a mandar en el inicio de la jugada, los platos rotos los tiene que pagar alguien. Y el primer señalado en esta ecuación es Aurélien Tchouaméni. El plan inicial de Mourinho durante este curso era blindar la medular con músculo tirando del francés y de Fede Valverde, pero la realidad del verde ha demostrado que el equipo necesita fútbol antes que despliegue. Si Güler se afianza en esa posición para someter a los rivales desde el dominio de la pelota, el rol de intocable del galo salta por los aires.
El otro gran bendito problema que se le abre a Mou es qué hacer con Fede Valverde. Con el turco dejando la banda derecha para retrasarse al medio, el uruguayo pasa a ser el comodín definitivo. El técnico maneja tres alternativas claras sobre la mesa: mantener a Fede en el lateral derecho como ha hecho últimamente, colocarlo en el extremo que deja libre Arda o, la opción más valiente, sentar directamente a Tchouaméni para que sea Valverde quien le guarde las espaldas al turco en el doble pivote.
El control del juego ya tiene nuevo dueño
El propio Mourinho dejó claro tras la paliza al Sevilla que el puesto de mediocentro es el más complicado del fútbol porque exige entender el juego de principio a fin, matizando que Güler aún no es un «producto acabado» pero que tiene una calidad distinta. La alternancia de alturas entre el turco y Bellingham volvió loca a la zaga hispalense y demostró que esta fórmula funciona.
Güler volverá a jugar de enganche o en la banda cuando el partido pida otra cosa, pero en los choques donde el Real Madrid necesite mandar con el balón, la batuta es suya. En Valdebebas el mensaje ha quedado claro: los galones del pasado no le aseguran el puesto a nadie.
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