El volantazo táctico de Mourinho en 180 minutos que descoloca a Flick antes del Clásico
José Mourinho ha dado una vuelta a su libreto en el Real Madrid apostando por los jugones y Valverde en el lateral antes del clásico.
Hasta hace escasos días, en el Real Madrid flotaba una pequeña duda de fondo. Se ganaba, pero al equipo de José Mourinho le costaba horrores adueñarse de la pelota, mandar en los partidos y evitar que los choques se convirtieran en una ruleta rusa de ida y vuelta. A la vista está lo que sucedió en Roma, donde las sensaciones a nivel de juego no pudieron ser peores.
Sin embargo, en apenas 180 minutos, los transcurridos entre el 4-1 al Sevilla y el 4-1 frente al RB Leipzig, el técnico portugués le ha dado un volantazo al coche que nadie vio venir. Un cambio táctico, con dos decisiones que no solo han provocado dos goleadas a favor, sino que han descubierto la verdadera identidad del Real Madrid 2026/27 en el momento más oportuno del calendario.
Fede Valverde y el ‘efecto asociativo’
La primera gran sorpresa ha estado en el carril derecho. Que Fede Valverde juegue de lateral no es nuevo, pero que lo haga en un equipo que tiene a Denzel Dumfries y a Trent Alexander-Arnold esperando en la banda parecía una utopía. El propio Mourinho confesó que le «escocía» tener que dejar en el banquillo a dos especialistas de ese nivel, pero el Real Madrid necesitaba profundidad. Y ahí, el charrúa emerge como la mejor opción para el ‘2’.
El resultado ha sido una autopista de creación. La sociedad que han montado Valverde y Arda Güler por ese costado derecho es, ahora mismo, el motor futbolístico del equipo. Los datos de Opta no mienten: ante el Leipzig, Fede le entregó 24 balones al turco y Güler le devolvió 18. Una conexión constante que le ha dado una salida limpia al equipo y que liberó al uruguayo para completar 51 pases buenos en campo contrario.
La posesión se dispara antes del Camp Nou
La segunda vuelta de tuerca ha sido el centro del campo. Acostumbrados a un Real Madrid más reactivo que proactivo en el inicio de curso, Mourinho ha decidido juntar a los ‘violinistas’. A los jugones. Primero le tocó a Güler asumir galones en la medular frente al Sevilla y el miércoles, ante el Leipzig, le llegó el turno a Bernardo Silva, que completó su primera gran titularidad en un mes firmando un partidazo con gol incluido.
El propio Mourinho es consciente de esto: «Cuando el equipo tiene a un jugador como Bernardo o como Arda en el centro del campo, tiene más salida, más control y más velocidad en la transición», resumía el portugués en sala de prensa después de golear al Leipzig. Y los números confirman que la metamorfosis es real:
- Promedio de posesión en los primeros 10 partidos: 49,5%
- Posesión ante el Sevilla: 65,1%
- Posesión ante el RB Leipzig: 64,4%
Ante los alemanes, el Real Madrid firmó 679 pases completados de 742 intentados, la cifra más alta de toda la temporada con muchísima diferencia. Hasta ocho futbolistas superaron los 50 pases buenos en un solo partido. Un volumen de juego asociativo que el madridismo no veía desde hacía meses.
La prueba de fuego en Barcelona
Así las cosas, a los poco más de cien días de su llegada al banquillo de Chamartín, Mourinho parece haber encontrado la tecla. Un Real Madrid asociativo, con un lateral de enorme recorrido como Valverde y con los jugones en el centro del campo. La fórmula perfecta para, al fin, someter al rival a través de la posesión.
Llegar al Camp Nou con la moral por las nubes y dos goleadas al bolsillo es importante, pero llegar con un plan de juego definido y engrasado lo cambia todo. Hansi Flick y su Barça esperaban a un Real Madrid agazapado para salir a la contra; ahora no está tan claro. El domingo saldremos de dudas.
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