De la pifia en Múnich a héroe en el Camp Nou: la resurrección de Camavinga con Mourinho
Eduardo Camavinga resurge con Mourinho en el Real Madrid tras estar en la rampa de salida y ser decisivo en el clásico
Hace apenas unos meses, el escenario que rodeaba a Eduardo Camavinga pintaba de color negro azabache. Tras aquella fatídica noche en Múnich donde vio la roja en cuartos de final de Champions, el centrocampista francés pasó de ser un comodín de lujo a convertirse en el blanco de las críticas de la grada, con pitadas en el Santiago Bernabéu incluidas que abrieron de par en par los rumores sobre una posible venta cifrada entre 60 y 70 millones de euros que nunca llegó a concretarse por falta de compradores.
Hoy, el panorama es radicalmente opuesto: el galo se ha convertido en una pieza fundamental en el ajedrez de José Mourinho y en el revulsivo letal que decantó el clásico en el Camp Nou. La llegada del técnico portugués al banquillo blanco ha supuesto un punto de inflexión absoluto en la carrera del ex del Rennes, devolviéndole galones y rescatándole del ostracismo en el que parecía sumergido.

Confianza ciega de Mourinho en Camavinga
El proceso de reconversión de Camavinga no ha sido casualidad. Tras confesar públicamente el mazazo moral que supuso quedarse fuera de los planes con su selección, el centrocampista comenzó a fraguar su resurgimiento bajo la tutela y el asesoramiento de Zinédine Zidane durante el parón de selecciones. Esa inyección de moral encontró tierra fértil en Valdebebas con la llegada de Mourinho, quien quiso comprobar de primera mano las virtudes del francés durante la pretemporada hasta borrarle cualquier etiqueta de transferible.
El técnico luso entendió a la perfección cómo exprimir las virtudes del futbolista de 23 años. Tras rendir a gran nivel como titular frente al RB Leipzig en Champions, Mourinho no dudó en agitar la coctelera en el Camp Nou dando entrada a su compatriota en el minuto 80 para atacar los espacios desde segunda línea. Una jugada maestra: apenas siete minutos después, Camavinga firmaba una cabalgada imperial superando a Cubarsí para regalarle a Kylian Mbappé el 1-2 definitivo que asaltó el feudo azulgrana.
Un rol galáctico para un jugador indispensable
Atrás quedan los experimentos que le relegaron en el pasado a la demarcación de lateral izquierdo o la irregularidad que frenó su progresión como el faro del centro del campo que el madridismo esperaba. Con Mourinho, Camavinga ha recuperado la jerarquía competitiva y el colmillo necesario para brillar en los escenarios de máxima presión.
El propio técnico lo reivindicaba con orgullo tras la victoria en tierras catalanas al presumir de banquillo y de la capacidad de sus revulsivos para dinamitar los encuentros. De estar en la rampa de salida a liderar la reconquista blanca, Eduardo Camavinga ha demostrado que su fútbol ha madurado a base de carácter, devolviéndole a Concha Espina a un jugador diferencial de plena confianza.
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