El histórico récord de 150 partidos de Athenea desvela el secreto de la victoria del Real Madrid femenino
Pau Quesada solventó un compromiso de máxima exigencia ante el Sevilla (1-3) tirando de fondo de armario para sostener el pulso en la cima de la Liga F, en una noche que consolidó la leyenda de Athenea con la camiseta blanca.
Ganar cuando el juego no fluye con la brillantez habitual es la marca registrada de los equipos que aspiran a todo. El Real Madrid Femenino atraviesa un momento de la temporada donde la acumulación de minutos entre la Champions League y el campeonato doméstico exige recursos que van mucho más allá del once de gala. La visita al Estadio Jesús Navas de Sevilla era una prueba de fuego a la profundidad de la plantilla de Pau Quesada, obligada a no dar un solo paso en falso para mantener la persecución sobre el FC Barcelona en la cima de la Liga F.

La respuesta del vestuario madridista en el triunfo por 1-3 ante el conjunto hispalense dejó al descubierto la fortaleza y la capacidad de revolucionar partidos desde el banquillo. En una noche donde el técnico aplicó una rotación masiva, dejando de inicio a referentes habituales en el banquillo, como la propia Athenea, tras el desgaste europeo, el equipo blanco demostró que tiene recursos de sobra para decantar balanzas en los momentos críticos.
El hito centenario de Athenea
El momento que simboliza la dimensión del vestuario madridista se produjo en la segunda mitad con la entrada al terreno de juego de Athenea del Castillo. La atacante cántabra alcanzó frente al Sevilla la cifra de 150 partidos disputados en la liga con la camiseta del Real Madrid, un registro que demuestra lo leyenda que es para esta sección femenina.
Athenea del Castillo, que cumple su sexta temporada en el club capitalino, no solo encabeza la clasificación histórica de apariciones oficiales con la camiseta blanca (220 encuentros en total), sino que acumula un balance de 114 victorias y 32 goles en el torneo liguero. Su salto al césped coincidió con el tramo de mayor empuje madridista, contagió de dinamismo al ataque y evidenció la importancia de contar con futbolistas de jerarquía capaces de asumir la responsabilidad cuando el partido entra en su fase decisiva.
Un banquillo de garantías para sostener la liga
El desarrollo del encuentro ante el Sevilla sirvió como radiografía del modelo de Quesada. Tras adelantarse pronto con la undécima diana del curso de la joven sueca Felicia Schröder y encajar la igualada en una acción aislada de Xenia Barrios, el Real Madrid necesitó tirar de fondo de armario ante el muro levantado por Esther Sullastres y la madera. La entrada progresiva de piezas como Linda Caicedo, Eva Navarro, Arianna Caruso y Lineth Beerensteyn terminó de decantar la balanza.
A falta de cuatro minutos para la conclusión, Caruso cazó un rechace en la frontal para enganchar un derechazo que ponía el 1-2, y solo dos minutos después, Beerensteyn remató a placer una asistencia de Janou Levels tras una transición iniciada por Eva Navarro para sellar el 1-3 definitivo. La delantera neerlandesa encadenó así su cuarto encuentro consecutivo viendo puerta, confirmando que la segunda unidad madridista vive en un estado de gracia permanente.
Con siete victorias en ocho jornadas y 21 puntos en su casillero, el Real Madrid Femenino se mantiene a solo dos puntos del liderato que ostenta el Barcelona. La victoria en Sevilla deja claro que, más allá de los nombres propios o del cansancio acumulado por la exigencia del calendario, este equipo posee la madurez y la profundidad necesarias para competir por todos los títulos.
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