Belosevic impide la épica del Real Madrid ante Panathinaikos
El Real Madrid no pudo vencer en el Movistar Arena con muchas bajas vitales debido al enorme trabajo arbitral a favor de Panathinaikos
Los primeros instantes de partido pertenecieron a Panathinaikos de forma prácticamente completa, que hizo daño con un buen uso del perímetro y las capturas en el rebote ofensivo. Sin fallas apenas tiros, los griegos se pusieron 4-13 frente a un Real Madrid que empezó muy dormido. Y el tiempo muerto solicitado por Pedro Martínez dio sus frutos, al menos en anotación, pues los madridistas lograron encontrar situaciones favorables, pero el debe fue la defensa.
Cambio de chip del Real Madrid
Entre las sustituciones y las indicaciones técnicas, el Real Madrid con los menos habituales logró frenar a Panathinaikos, ardua tarea para los madridistas. Y Sergio Llull, que se encargó de comandar la nave blanca, demostró esos eternos galones que le caracterizan, y levantó al equipo con una de sus típicas penetraciones. Pese a ello, los de Pedro Martínez se marcharon perdiendo de seis de cara al segundo cuarto.

Y el segundo cuarto no pudo ir peor. Panathinaikos anotó prácticamente todos los triples que lanzó, mientras que el Real Madrid se hundió en ataque posesión tras posesión. Sin acierto más que el de Max Shulga con los dos que tiró, los blancos acusaron varios fallos de Timothé Luwawu–Cabarrot y Andrés Feliz, mientras que Kostas Sloukas tuvo una eficacia de otro planeta. Antes de ir a vestuarios, la figura relevante fue Damian Jones junto al base dominicano, que sostuvieron a los suyos en ataque y en defensa, aunque el parcial siguió siendo negativo: 48-51 al descanso.
Sin descanso para el Real Madrid
Tras el paso por vestuarios, tanto Real Madrid como Panathinaikos se turnaron para anotar con varias acciones de mérito: bandejas, triples o incluso con los libres adicionales de las faltas que cometieron los griegos. Y el ritmo solo fue en aumento, incluyendo a los árbitros, que no señalaron ninguna infracción en contra de los visitantes, aunque las hubiese de todos los colores. Pese a ello, y con Llull como general, los blancos no se marcharon del partido en ningún momento, y dejaron todo para decidir en el último cuarto.
Comenzaron los últimos diez minutos con un Real Madrid solo uno por debajo en el marcador, aunque en apenas sesenta segundos, esa diferencia aumentó a seis, y solo Alberto Abalde con un buen triple frontal paró la sangría. Y una antideportiva señalada sobre Feliz con unos libres anotados por el ferrolano permitió a los blancos poner las tablas en el marcador. Pero todavía quedaban siete minutos que fueron de auténtico infarto.
El Real Madrid lucha y sigue hasta la prórroga
Varias posesiones seguidas falladas del Real Madrid y de Panathinaikos mantuvo en tablas al partido durante muchos minutos, pero Abalde, en su idilio con el triple, anotó uno para poner por delante a los madridistas por segunda vez en todo el partido. Kendrick Nunn apareció cuando los griegos más lo necesitaron, y él solito se fabricó el parcial que le dio la vuelta al encuentro. Pero el de Chicago cogió todos los galones y sumó cuatro puntos de una tacada después de una falta innecesaria de Feliz, poniendo el encuentro muy favorable a los griegos. Y el Real Madrid, que es mucho Real Madrid, mandó la contienda a la prórroga gracias al dominicano y una bandeja a falta de tres décimas para el final.
El tiempo extra comenzó con el mismo anotador del final del último cuarto: Andrés Feliz, que aprovechó su superioridad física sobre Francisco para poner dos puntos fáciles. Le siguió Edy Tavares a asistencia del dominicano, pero Panathinaikos logró igualarlo e incluso ponerse por delante tras varios lanzamientos fallidos blancos. Y ganaron los visitantes, como no, con ayuda de la Euroliga y el dantesco arbitraje de sus lacayos.
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