El Real Madrid estrena el Movistar Arena en Euroliga con una sólida victoria ante Partizan
Por fin llegó la primera victoria del Real Madrid en competición europea con mucho esfuerzo y un gran acierto en los lanzamientos
El Real Madrid recibió al Partizán de un viejo conocido como Joan Peñarroya para intentar estrenar el casillero de las victorias en Euroliga, ya que hasta el momento eran tres derrotas en los tres primeros encuentros. Eso sí, todos como visitante, una situación extraña. Y el encuentro fue casi perfecto de principio a fin. Fue el primer partido en el que se pudo ver el estilo de Pedro Martínez, y los jugadores tuvieron el acierto necesario para poder asegurar este buen resultado.
En el primer cuarto, y para sorpresa de nadie, Théo Maledon cogió el bastón de líder del Real Madrid, como en partidos anteriores. A él se unieron otros como Chuma Okeke y Edy Tavares, que completaron minutos de merito en la pintura, pero también siendo una amenaza exterior, en el caso del primero. Quienes más se lucieron fueron Timothee Luwawu–Cabarrot y Andrés Feliz, que a partir de esta segunda mitad de periodo anotaron triple tras triple para poner los ocho de ventaja de cara al siguiente cuarto, cuando el club blanco pisó el acelerador.
Este sí es un equipo de Pedro Martínez
Ya en el segundo cuarto, el Real Madrid se encargó de subir la intensidad y anotar, en apenas un minuto, ocho puntos. Los suficientes para poner tierra de por medio y también dejar a Partizán fuera de juego en un periodo muy importante. El acierto se mantuvo, y el club blanco falló pocos lanzamientos, mientras que su defensa siguió siendo igual de intensa, algo que impidió nuevamente a los serbios de llegar siquiera a los 20 puntos totales. Aquí, quien más destacó fue Nick Smith Jr, que esta vez sí pudo encestar con más facilidad.
Tras el paso por vestuarios, Partizán despertó tras varios errores consecutivos del Real Madrid, que bajó sus porcentajes de lanzamiento en algunos ataques desperdiciados. Los de Pedro Martínez no encontraron en Maledon su figura directora, algo que acusaron mucho en este tercer cuarto. Tanto, que los visitantes redujeron esa ventaja madridista hasta los cinco puntos, y las individuales blancas intentaron hacer la lucha por su cuenta, sin resultado positivo alguno. Poco a poco, y cuando los capitalinos aprendieron a darle pausa, volvieron a los dobles dígitos de ventaja para poder afrontar el último y definitivo cuarto con más garantías y optimismo.

Victoria de muchos quilates
El último cuarto comenzó con el Real Madrid completamente enfocado en mantener esa ventaja de catorce puntos que atesoró en el final del anterior periodo. Para ello, Maledon y Facundo Campazzo se emplearon a fondo en la dirección y anotación para hacerlo realidad. El resultado: más que positivo. El argentino tuvo claridad en su juego, y con eso bastó para anular la defensa de Partizán.
Con todo ello dicho, y pese a que los árbitros castigasen de manera inverosímil los contactos del club blanco, los madridistas pudieron estrenar su casillero de victorias con mucho esfuerzo, pero también acierto y calidad. Eso sí, los dos primeros cuartos fueron mejores que los últimos, aunque lo importante es ganar, al menos por ahora.
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