El Real Madrid recupera la mejor versión de Bellingham: los datos que lo demuestran
El inglés brilló con luz propia en el estreno del Real Madrid en el Santiago Bernabéu creando ocasiones de gol, regateando y ganando duelos constantemente
No hay mejor noticia para el Real Madrid que haber recuperado al Bellingham que maravilló a toda Europa en su primera temporada como madridista. En el partido contra la Real Sociedad, ante una afición expectante, asistió a Mbappé con una pared milimétrica y a Vinicius en un ejemplo de resiliencia y calidad técnica en el área. Fue el segundo que más ocasiones de gol creó (3), solo por detrás de Arda Güler.
También el que más regateó (3), el que más duelos ganó (9) y el jugador con más acierto en el pase en general (95,2%) y en el último tercio del campo (92,3%). Por último, se quedó en tercer lugar en cuanto a balones recuperados (4). Una combinación de llegada ofensiva con compromiso defensivo y habilidad técnica para deshacerse de rivales con facilidad, sembrar el pánico en el campo rival y estar comprometido tanto en la presión como en la recuperación tras pérdida.
El Mundial como punto de inflexión
El verano le ha sentado genial a Bellingham. Su tercer puesto en la Copa del Mundo, en la que marcó siete goles, le ha motivado para empezar con fuerza su cuarta temporada en Chamartín. Fue clave en la Inglaterra de Tuchel mientras se reencontraba con su mejor versión. No lleva el brazalete de capitán en el brazo, pero sobre el césped tiene una jerarquía importante. Es incansable y eso se trasmite al equipo en los momentos más agudos.

La clave también está en la posición que le ha encontrado Mourinho en el campo. Por fin puede desenvolverse en esa zona de mediapunta que sirve como nexo entre el centro del campo y la delantera. Si quiere tener más balón, retrasa su posición. Pero la mayoría de tiempo presiona y genera tanto juego como ocasiones en la zona de tres cuartos de campo, dónde realmente es peligroso. Fue alejarle del área y caer su juego y sus cifras: 15 goles en la 24/25 y 8 dianas en la pasada campaña.
Está aprendiendo a convivir con Arda Güler, que también brilla en esa demarcación, y a complementarse con él. Ya lo demostró en su primera temporada con el Real Madrid: jugó cerca del área y, tras un inicio fulgurante, acabó firmando 23 goles y 14 asistencias con liga y Champions bajo el brazo. Ahora ha empezado de una manera parecida que entonces: un gol y dos asistencias en dos partidos.
Un avión físicamente
La comparación con los aeroplanos no son por su 1,86 metros de altura. Tampoco por haber sido el encargado de marcar el primer gol de la temporada en el Real Madrid con un cabezazo en Cornellá. Lo del avión no es más que por el estado físico en el que ha empezado la campaña. Pese a empezar mucho más tarde la pretemporada por el Mundial, el británico ha vuelto enérgico e incansable. Hace de todo en todas partes y esa omnipresencia, lejos de cansarle físicamente, parece darle más cuerda con el paso de los minutos.

No solo presiona, también recupera, conduce y lucha cada duelo como el que más. Su estado físico no es propio de estar aún en agosto y haber vuelto hace apenas unas semanas de vacaciones. No hace falta más que ver cómo arranca con el balón en los pies para echarse a temblar. Esto se debe en gran parte al trabajo que ha hecho durante su periodo vacacional, pero no deja de ser sorprendente a la par que desesperante para los rivales que se tienen que poner en frente suya.
Si no es por su velocidad, será por su envidiable complexión física. Si no es por esas vías, tocará sacar la calidad que le sobra al inglés. La cosa es que Bellingham está demostrando tener recursos de sobra para ser uno de los mejores del mundo, ayudar mucho al Real Madrid y hacer que el madridismo disfrute de su juego tras dos temporadas grises.
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