Un 7-0 histórico y espantada ante la prensa: el desastre sin explicaciones del Real Madrid femenino en el Clásico
La mayor goleada en la historia de los clásicos frena cualquier atisbo de crecimiento del Real Madrid, dejando a las de Pau Quesada a cinco puntos del liderato.
El espejismo duró apenas cuatro minutos. La visita al Spotify Camp Nou se presentaba como la oportunidad idónea para medir el techo real del Real Madrid femenino, invicto en Liga F y a dos puntos de la cima. La realidad devolvió un golpe demoledor, un 7-0 inapelable que supone la derrota más abultada en los 26 enfrentamientos oficiales entre ambos clubes y una exhibición de pasividad que desmorona el discurso de crecimiento del proyecto madridista.
El guion del partido fue un ejercicio de sometimiento absoluto. En el minuto 4, Claudia Pina ya campaba a sus anchas por el área blanca, sorteando hasta a cinco defensoras inmóviles para firmar el primero con la zurda. A partir de la media hora, el bloque blanco se desintegró por completo. La delantera catalana completó su póquer en 45 minutos (28′, 31′ y 44′) y Caroline Graham Hansen sumó el suyo en el 33′ para enviar el choque al descanso con un escandaloso 5-0. En la reanudación, Ewa Pajor en el 54′ y Sydney Schertenleib con un misil a la escuadra en el 87′ cerraron una sangría de época.
Un centro del campo invisible y una zaga retratada
Las inversiones veraniegas del Real Madrid quedaron señaladas sobre el césped. La medular configurada de Pau Quesada, con Elisa Senß, Arianna Caruso y Andreia Jacinto, fue una sombra durante toda la primera parte. Incapaces de presionar, sin opciones para enlazar pases y superadas por Patri Guijarro, el centro del campo madridista no existió.

La fragilidad defensiva agravó la herida. La zaga formada por Eva Navarro en el lateral diestro, Maëlle Lakrar, Bella Andersson y la joven Silvia Cristóbal encajó goles de todos los colores, concediendo segundos balones en el área chica y dejando pasillos muy claros a las atacantes azulgranas. Los cambios introducidos en el segundo tiempo, dando entrada a Filippa Angeldahl, Sara Däbritz, Irune Dorado, Lineth Beerensteyn y María Méndez, sirvieron únicamente para que el rival levantara el pie del acelerador pensando en el calendario.
Los datos en los clásicos de Pau Quesada resultan insostenibles: siete dirigidos, siete derrotas, 32 goles encajados y apenas dos dianas a favor. La brecha deportiva, lejos de reducirse con el paso de las temporadas y la inyección económica, se ensanchó en un escenario donde el Barcelona ni siquiera necesitó alinear de inicio a la Balón de Oro Aitana Bonmatí ni contaba con figuras de épocas pasadas como Alexia Putellas, Salma Paralluelo o Mapi León.
Silencio como respuesta a la goleada
El descalabro sobre el terreno de juego tuvo su réplica en la zona mixta y en la sala de prensa del Spotify Camp Nou. Ni Pau Quesada ni ninguna futbolista del Real Madrid comparecieron ante los medios de comunicación tras recibir siete goles, amparándose en la hermética política de comunicación del club en los torneos domésticos.
Este apagón informativo contrasta frontalmente con la rutina de la Champions League, donde el técnico y las futbolistas sí atienden a la prensa de manera obligatoria. Eludir las explicaciones públicas tras la mayor goleada encajada en la historia de la sección agrava la indignación de la afición madridista, que asiste a una repetición constante de los mismos errores sin que nadie asuma responsabilidades ante los micrófonos.
El Real Madrid se marcha al parón de selecciones con una herida gigante, a cinco puntos del liderato tras seis jornadas y con la obligación moral de resetear de arriba abajo su planteamiento antes de recibir al Espanyol el próximo 17 de octubre en Valdebebas.
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