El Real Madrid y la trampa del clásico: la amenaza que Mourinho busca esquivar
El Real Madrid se llevó el clásico en el Camp Nou, pero las últimas seis ligas demuestran que el verdadero examen empieza en los partidos siguientes, y la temporada es el ejemplo.
Hay victorias que se celebran en el vestuario del Camp Nou y victorias que se acaban pagando en el calendario. El Real Madrid de Mourinho se impuso por 1-2 al Barcelona con un doblete de Mbappé, cortó la racha de 23 triunfos seguidos de los azulgranas en su estadio, firmó su primera victoria allí desde abril de 2023 y enlazó su quinto triunfo consecutivo en todas las competiciones.
Los merengues salen de Barcelona a tres puntos del líder, con 24 frente a los 27 del Barça y por detrás también del Atlético, y con la sensación de haber dado un golpe de autoridad. Sin embargo, las temporadas pasadas invitan a la prudencia, porque ganar el primer clásico del curso no es una garantía de nada.
Mourinho y el valor de salir a tres
El técnico portugués lo explicó con claridad en la sala de prensa: el partido podía dejar a su equipo a tres, a seis o a nueve puntos, y salir a tres cambia por completo el escenario psicológico, sobre todo si se gana con la superioridad y los méritos con los que lo hicieron los blancos. Tiene razón, aunque tres puntos en la jornada 10 son un componente pequeño de una clasificación final que se escribe a lo largo de 38 partidos y que tiene mucho margen para diluir su efecto.

Los números de las últimas dos décadas lo confirman. El conjunto capitalino ha ganado el primer clásico liguero en ocho de las últimas veinte temporadas, desde 2007-08, y solo en cuatro de ellas terminó por delante del Barcelona. El título llegó únicamente en tres: 2007-08, 2021-22 y 2023-24. La lectura inversa tampoco es concluyente, pero mucho más significativa, porque los blancos han caído en el primer clásico en nueve de esos veinte cursos y solo en uno, el 2011-12, acabaron por delante del Barça. Mourinho conoce bien esa paradoja.
En su debut en el banquillo del Real Madrid, en 2010-11, encajó el 5-0 del Camp Nou. Un año más tarde perdió 1-3 en el Bernabéu y, aun así, ganó la que se conoció como la Liga de los récords, con 100 puntos y 121 goles. En 2012-13, en cambio, empató 2-2 en casa del Barça y aquello no fue suficiente.
Cinco primeros clásicos ganados, solo dos ligas
Si se acota la lupa a los últimos seis años, el patrón se repite. Desde la temporada 2020-21, el Real Madrid ha ganado el primer clásico de Liga en cinco ocasiones, pero solo dos de esos cursos terminaron con el título en las vitrinas. En 2021-22 los blancos sumaron 86 puntos, trece más que el Barça, y en 2023-24 llegaron a 95, diez por encima de los azulgranas. En 2020-21 acabaron segundos con 84 puntos, a dos del Atlético de Madrid campeón, y en 2022-23 el Barça levantó la Liga con 88 puntos frente a los 78 del Real Madrid. La temporada pasada cerraron con 86, ocho menos que un Barcelona que terminó con 94.
La otra cara de la moneda ayuda a entender el peso del Barça en estos años. En 2024-25, los azulgranas ganaron los cuatro clásicos del curso y se llevaron la Liga con 88 puntos, cuatro más que los 84 del Real Madrid. Antes del clásico de este domingo, el Barcelona había ganado seis de los siete anteriores, y el único que se le escapó fue el que los blancos ganaron en el Bernabéu el pasado octubre.
El día después: tres victorias de diez
Mirar qué ocurrió en el partido siguiente a cada victoria en un clásico oficial desde 2020 desmonta la idea de que da un impulso automático. En diez ocasiones, el equipo blanco ganó tres veces, empató cuatro y perdió tres, con 15 goles a favor y 11 en contra. Tres de esos encuentros acabaron 0-0. Los siete partidos de Liga que siguieron a uno de esos triunfos dejaron 11 puntos de 21 posibles.
El primer caso fue el más duro de digerir. Tras ganar 2-0 el 1 de marzo de 2020, el Real Madrid cayó una semana después por 2-1 en el campo del Betis y entregó el liderato al Barça, que se quedó dos puntos por delante. Era su tercera derrota en los últimos cuatro partidos en todas las competiciones. Aquel tropiezo, sin embargo, no impidió que los de Zidane sellaran la Liga el 16 de julio con un 2-1 al Villarreal, una prueba de que un traspié después del clásico no tiene por qué ser definitivo.
La campaña 2020-21 fue una montaña rusa. Después del triunfo de octubre en el Camp Nou, el conjunto madridista rescató un empate en Gladbach con un gol tardío de Casemiro, y en la Liga ganó 4-1 al Huesca antes de caer por el mismo resultado en Valencia, empatar en Villarreal y perder en casa ante el Alavés (1-2). En abril llegó el segundo clásico y la segunda victoria, aunque Zidane avisó de que sus jugadores estaban al límite físico, y el equipo empató 0-0 en Anfield para sellar el pase a semifinales de Champions. La Liga se escapó por dos puntos.
La temporada 2021-22 sirvió de modelo contrario. Con un golazo de Alaba y un tanto de Lucas Vázquez en el descuento, los blancos encadenaron su cuarta victoria seguida en un clásico, algo que no ocurría desde 1965. Tres días después empataron 0-0 con Osasuna, pero ganaron en Elche el siguiente fin de semana y acabaron levantando el título con trece puntos de ventaja. En 2022-23, tras el 0-4 de Copa del Rey en el Camp Nou, el Real Madrid perdió 2-3 en casa ante el Villarreal tres días más tarde, y la Liga acabó en manos del Barça.

El mejor ejemplo de continuidad es el de 2023-24. Tras el 1-2 de octubre de 2023, los blancos empataron 0-0 con el Rayo, pero sumaron 17 de los 21 puntos en los siguientes siete partidos de Liga y cerraron el año como líderes. El título llegó el 4 de mayo, con cuatro jornadas por disputarse.
El espejo de la 2025-26 y el calendario que se viene
El precedente que más pesa es el más reciente. El equipo entonces dirigido por Xabi Alonso ganó 2-1 en el Bernabéu con goles de Mbappé y Bellingham y llegaba con doce victorias en trece partidos, con la derrota por 5-2 ante el Atlético de Madrid como único contratiempo. Terminó la jornada 10 con cinco puntos de ventaja sobre el Barça.
Entre noviembre y diciembre, sin embargo, encadenó tres empates y una derrota en cinco compromisos ligueros y llegó a la jornada 16 a cuatro puntos de los azulgranas. La derrota en la Supercopa de enero precipitó la salida de Alonso y la llegada de Arbeloa, pero la Liga ya no se enderezó. Tras caer en Pamplona ante Osasuna, los blancos tenían 60 puntos y el Barça 61. El título se decidió el 10 de mayo con un 2-0 azulgrana en el Camp Nou, a tres jornadas del final y con 14 puntos de ventaja.
Ese es el espejo en el que se mira el equipo de Mourinho ahora que el calendario no concede respiro. Antes del parón, los merengues visitan al Racing de Santander, viajan a Atenas para medirse al AEK en Champions y acuden a Mestalla en la jornada 12. Después llegarán Celta y Alavés en casa y, entre ellos, el PSV el 24 de noviembre, antes del Arsenal a domicilio el 9 de diciembre. Esas tres salidas seguidas dirán mucho. En 2023-24, el clásico de octubre se convirtió en 17 puntos de 21; en 2025-26, en un vuelco de nueve puntos en seis jornadas. Cuál de los dos caminos siga el Real Madrid se empezará a saber en Santander.
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